Crónica Garmin Barcelona Triathlon 2012

El 7 de octubre en Barcelona se disputó la GarminBarceloanTriathlon, según los organizadores la tercera más multitudinaria de Europa y la primera de España.
Y entre esos 6.000 inscritos, yo.

Aproximadamente una semana antes, me llegaba un email de la organización informando de las olas de salida y los horarios. Salía en la OE a las 8:10, cosa a la que en ese momento no di más importancia.

El jueves 4 de octubre, por la noche caí en la cuenta que OE era la Ola Élite, vamos que salía justo detrás de los profesionales.
El jueves más o menos dormí bien, pero el viernes de buena mañana ya estaba nervioso. En realidad los profesionales salían un poco antes y no me los encontraría, como mucho me podían doblar en alguna vuelta en el circuito de bici.
Además, contaba con la ventaja que la siguiente ola salia 50 minutos más tarde, con lo que iba a poder correr la Garmin sin tráfico. A pesar de eso, estaba como un flan.

El viernes por la tarde fui a recoger los dorsales y con el ambiente popular que se respiraba me quedé más tranquilo. Con la gente paseando por los expositores de todas las edades y constituciones hizo que volviera a mi cabeza la tranquilidad porque era una triatlón popular y yo solo tenía la obligación de disfrutarla. Los veinte profesionales que salían delante de mí corrían otra carrera y no cambiaba nada mi planteamiento.
El viernes dormí bien y el sábado volvieron los nervios, esta vez más por la competición. Era la última prueba de este año y de mis sensaciones en ella dependía llevar adelante un paso más en mi reto. Ya había hecho la primera distancia olímpica en Tossa de Mar y las sensaciones no fueron todo lo buenas que esperaba.
Para calmar los nervios, el sábado por la mañana hice un minientreno, un poco de cada disciplina. Después de comer preparé todo el material y por la tarde me fuí a pasear y a comprar un regalo para distraerme y no estar pensando en la competición.

Domingo, 5:30 h de la mañana, suena el despertador después de no haber dormido más de 6 horas.
El desayuno de siempre: tostadas y mermelada, sin experimentos.
A las 6:00 h salía de casa, mochila a la espalda y montado en mi bici. Con mi mujer de acompañante, asistente y fotógrafa, ¡si algún día pide una compensación económica, tendré que pedir un préstamo!
A las 6:30 h aproximadamente entraba en los boxes, dejaba todo bien colocado e inspeccionaba los recorridos de entrada y salida para visualizar las transiciones. Al salir me crucé con Mario Mola, Fernando Alzara,  Francesc Godoy y alguno más que no reconocí, les deseé suerte y me sorprendió que su expresión demostraba que no están tan acostumbrados a que los reconozcan.
Poco pasaban de las 7 h cuando empecé a ponerme el neopreno. Me queda bien ajustado y el material es bastante delicado, así que me lo pongo con tiempo para no añadir nervios por las prisas.
Ya con el neopreono puesto, calenté un poco en el agua con el resto de corredores de mi ola y los profesionales. Al ver calentar a Francesc Godoy o Mario Mola pude ver lo que se llega a avanzar con cuatro brazadas.

A las 8:00 h ya nos hacían entrar a los participantes en el cajón de salida, separados de los profesionales que saldrían con 2 minutos de ventaja.
Cuando estaba en el cajón de salida me encontré al técnico que me vendió el neopreno,  estuve hablando con él y se me hizo corta la espera de salida.
A las 8:10 h les dieron la salida a los profesionales, no les volví a ver.
Detrás de ellos nos hicieron pasar hasta la linea de salida y a las 8:12 h nos dieron la salida.
Salí en la primera fila, más bien centrado e intentando hacer unos primeros metros algo más rápido para evitarme el mogollón de gente. Sin demasiados golpes llegué a la primera boya, la pasé bastante bien y me abrí un poco del pelotón para nadar más tranquilo. La segunda boya se dejaba a la derecha y seguíamos rectos. En este momento ya se había separado el grupo y me estaba quedando atrás, por un momento la cabeza pretendió desanimarme, así que me concentré en sincronizar brazadas y patadas. Con la mente distraída llegué a la tercera boya, se tenia que girar dirección a la playa, y siguiendo los pies de otro participante iba recto, cuando me dí cuenta le cogí el pie para que se girara y avisarle que nos habíamos saltado el giro (si no es por mi no sé donde hubiera llegado, porque no teníamos ninguna embarcación cerca). Salí del agua con los primeros del segundo pelotón  más o menos por la mitad de mi ola.
Por primera vez llegué a la playa y no salí mareado. Algo que me vino muy bien para recorrer el interminable camino, 300m hasta llegar a la entrada del estadio, donde empezaba la transición.
Con todo 34:46 en el sector de natación (tiempo oficial).

Llegué a la bici con el neopreno ya en la cintura, me puse el casco y acabé de quitarme el neopreno. Me quité el chip para subirme los calcetines compresivos, me volví a poner el chip y me calcé las zapatillas de la bici. Ya había empezado a salir cuando me di cuenta de que no llevaba el dorsal, por suerte estaba puesto en el manillar y no tuve que volver atrás.
3:48 en la transición y esta vez no fue lenta, es que incluía 350m de recorrido por dentro del estadio (tiempo de mi garmin).

El recorrido de bici era 4 vueltas de 10km, plano y con muchas curvas que obligaban a trazar muy bien o a frenar y arrancar. Al empezar el sector de bici mi preocupación es la de siempre, rodar en grupo, aprovechar la protección al viento y así rodar más rápido. No espero a encontrarme el grupo, trabajo desde el primer momento para crearlo. A cada corredor que pasaba, con un ritmo parecido, lo animaba a que me siguiera. Antes de llegar a la mitad de la primera vuelta ya éramos tres a los relevos y un cuarto que no quería o podía darlos. La primera vuelta fue donde más trabajé para mantener el ritmo (algo que confirma la gráfica de ritmo cardíaco de mi garmin).

Al inicio de la segunda vuelta nos pasaron dos corredores y nos pusimos a rueda, durante toda la segunda vuelta fui yo quien apenas podía dar relevos. A partir de aquí el grupo fue aumentando y en la tercera vuelta éramos un pequeño pelotón. En la tercera vuelta nos atrapó el actor y presentador Santi Millán, que por error, se salió en esa misma vuelta. En la última vuelta hubo algunos tiros, éramos muchos en el grupo y pocos dando relevos, con lo que el grupo quedó reducido. No recuerdo si fue en la tercera o cuarta vuelta, después de una cuerva me quedé cortado y no conseguí volver al grupo, entonces pasó una moto de la organización lo suficientemente lenta para cogerle rebufo y volver al grupo. Si me hubiera quedado lamentándome de no poder alcanzar al grupo, no se me habría ocurrido cogerle rebufo a la moto. Tener la mente centrada en buscar soluciones y no problemas, te ayuda en la situación que menos te lo esperas. Al final de la cuarta vuelta ya no di ningún relevo y dejé que me llevaran para descansar un poco antes de salir a correr. Justo cuando entrabamos a la transición, escuchaba como el speaker estaba anunciando la inminente llegada de los profesionales a meta, “solo” me sacaban 10km de ventaja. Al final 1:06:25. Un tiempo que podría haber mejorado si no vinieran detrás 10km de carrera.

La segunda transición de nuevo tocaba cruzarse el estadio, 380m en total. Sin incidentes, cambio de zapatillas y listo. 2:46 en total.

Salí a correr pendiente de las sensaciones que me transmitían mis gemelos, en la triatlón de Tossa de Mar se me cargaron e hice los 10km con molestia. Así que, antes de mirar el reloj para ver a qué ritmo estaba corriendo, me aseguré que mis piernas respondieran bien. En cuanto mis piernas dieron el ok, imprimí un ritmo rápido que pudiera mantener. Antes de llegar al km 2 me crucé con Ainhoa Murua, que acabó segunda en categoría femenina, corriendo su último kilómetro. Las piernas respondían tan bien que mi concentración pasó a la respiración. En cuanto perdí la sincronización entre piernas y respiración, apareció un pinchazo en el costado derecho que amenazaba con flato. La concentración en la respiración me tuvo tan entretenido que los kilómetros fueron pasando bastante rápido. En el km 8 empezaba a notar el cansancio, pero se me pasó rápido, en cuanto llegué al km 9 aumenté el ritmo para intentar adelantar a dos corredores que tenía a la vista. En ese último kilómetro acabé adelantando a tres y me faltaron 10m para adelantar al cuarto. Los 10km en 48:40. Un muy buen tiempo para mí, teniendo en cuenta que mi marca en la San Silvestre de 2011 fue de 47:48.

Ya en la meta, después de recoger comida y bebida, escuché a unos corredores comentar la carrera de los profesionales. Les pregunté quién había ganado y el que se giró a responderme fue Cesc Godoy, que acabó tercero. Me explicó en primera persona cómo le había ido.

Al final 2h36’19” , muy por debajo de lo que me había marcado como objetivo, bajar de las 3h. Era mi primera distancia olímpica con el circuito de bici plano y era mi test para plantearme mi primera Half (1.9km natación, 90km bici sin drafting, 21km carrera). Acabé en la posición 608 de más de 2100 finishers, la primera vez que acabo de la mitad para delante, de hecho acabé dentro del primer tercio. Un dato curioso que he sacado estudiando los tiempos: mi posición final es mejor que mi posición en cada una de las disciplinas. En natación el puesto 659, en la bici el 720, en la carrera el 744 y en las transiciones el 772.
Con estos datos y las sensaciones que tuve durante la carrera, considero que ha sido mi triatlón más completa.

Tiempos oficiales.

608 292 Enric Tamarit Borges 2:36:19 00:34:46 1:06:25 00:48:40

Links a garminconnect de mi triatlón.

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