Crónica Garmin Barcelona Triatlón 2011

¡Qué os voy a contar! Pues nadé un poco, después cogí la bici y a correr para llegar casi al mismo sitio de la salida.

Si alguien le está buscando sentido…, que deje de buscarlo…, no lo tiene.

¡Cómo no! Explicaros que lo mejor es el ambientazo que hay antes de empezar, el calor de la gente y que se respira deporte.
¡Pues yo debo ser raro!
Desde pequeñito disfruto muchísimo haciendo deporte y a la hora de competir soy un manojo de nervios.
¿Por qué?
Por mi autoexigencia, por el miedo a hacerlo mal, por los ¿y si…? que hay en mi cabeza.
Si es la primera vez que lo hago!,¿ en que referencias me baso ?, ¿autoexigencia de que, si vengo a disfrutar? Todo eso se lo contáis a mi enanito que me infla la cabeza.
Mi cara era de concentración a punto de enfado.

Entro al box a dejar mis cosas, aparco la bici en el dorsal 4228, sitúo bien las zapatillas y todo en orden.
Salgo del box, me reencuentro con mis compañeros y me fijo en un detalle:
– ¿Qué es esa pulserita de papel que lleváis en la muñeca?
Es el número de dorsal par poder entrar a recoger la bici.
Nota mental: puedo correr, pero les regalo la bici ya que no me dejarán entrar a buscarla.
Suerte que tengo una mujer que es santa y la llamo para que me traiga la pulserita y de paso, que me bajara unas gafas de sol.
Mi previsión era que, a la hora que corríamos la sprint, el sol estaría alto y no necesitaría gafas. Pero era temprano, el sol estaba bajo y los nervios debían haberme dilatado las pupilas como si fuera de noche…
Presioné a mi mujer para que llegara antes de que cerraran los boxes, así podía dejar las gafas. Conseguí que llegara a tiempo, no sin ponerme yo más nervioso.
Vuelve a entrar a los boxes a dejar las gafas…
Y cuando llego a mi bici, tenía dos bicis más pegadas a la mía y mis cosas echadas a un lado y tres o cuatro personas hablando, una de ellas de la organización de Garmin.
-Esa bici no está en su sitio- en referencia a la mía, y justo antes de intervenir-debe ser de una chica-. La bici con la que corría es de un amigo, cuadro de carretera, buen cambio y ruedas y el manillar son de paseo para ir cómodo en ciudad. Así que aclaré: “NO ES DE CHICA”(se quedaron mirándome con cara de circunstancias)
Nota mental: los nervios generan dislexia.
La bici estaba en el 4228 todo y tener el dorsal 4282.

Ya en el barullo a punto de ir al agua con sólo 499 participantes más.
“Sal por un lado y rodeas la boya por el exterior, así te evitas las patadas y manotazos”.
Sí, claro. No pensaba hacer ni un metro de más.
Así, que por el centro y de boya a boya. De hecho, pude hasta agarrarme a ellas, unos segunditos de reposo sientan bien.
Salí con las pulsaciones bien altas en medio de todo el barullo y me puse a nadar a crol con una referencia bien clara, que mis manos fueran pegando en los talones del de delante (si lo estás leyendo, sí, ese carbón era yo).
Duré así no más de 100m, luego entre patadas y manotazos, me puse a nadar a braza. Con la cabeza bien alta, como perro disfrutando del baño, apartando con los brazos y controlando no dar coces muy fuertes.
¡Cuál fue mi sorpresa! Que nadaba tanto o más rápido que muchos de los que me rodeaban. La sorpresa fue un tiempo final decente.
Nota mental: nadar a braza de boya a boya puede ser tan efectivo como nadar a crol por el exterior.

Transición y a la bici.
Después de haber hecho casi todo el recorrido de natación a braza nadando fuerte, tenía los tríceps reventados. Así que lo de echar el cuerpo sobre el manillar y ganar un poco de aerodinámica, era tarea casi imposible. No aguantaba más de un minuto sin que me temblaran los brazos.
Era para verme.
Manillar de paseo, pedaleando con el cuerpo erguido, sin pedales automáticos y a un ritmo no demasiado fuerte (quería reservar fuerzas para poder correr…)
Porque llevaba dorsal, sino pensarían que era un guiri perdido.

Finalizo el tramo de bici y salimos a correr.
Unas ganas que tenía de pegarme 5 km corriendo para llegar al mismo sitio. Te podrían poner un perro ladrando con espuma en la boca para motivar un poco.
Tuve suerte, tal y como salí, vi a una chica a un ritmo asequible y me puse a correr con ella. La verdad, correr en compañía se hace más ameno.
De tanto en tanto le hablaba “esto nos lo tomamos como un entreno y llegamos sin darnos cuenta”.
Cierto es que al principio la chica me ponía cara rara, yo buscaba distraerme, pero ella no lo tenía muy claro. Al rato ya me contestaba y creo que también le ayudó a distraerse.
Estuve tan pendiente de no agotarme y controlar el principio de flato que tenía desde la natación, que llegué a la meta “esprintando” como un campeón.
Parecía todo un profesional (suerte que la mayoría de gente ni me vio nadando a braza, ni de paseo con la bici…)
En la llegada había un reloj inmenso y sólo me fijé en los minutos: 29. Objetivo cumplido bajar del 1:30.
Después resultó que era la hora y el tiempo aún fue mejor 1:19:20.

El tiempo tiene truco.
Como había mala mar, recortaron unos 100m la natación y el circuito a pie fueron 4,2 km.

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2 pensamientos en “Crónica Garmin Barcelona Triatlón 2011

  1. Hola Enrik;
    Me encanta esta idea que has tenido. Ahora más que nunca la gente se plantea nuevos retos deportivos. Hacer deporte ayuda mucho y es una herramienta más que útil para llevar una vida happy. Yo misma me propuse nadar hace ya 4 años y ahí sigo. Me encanta y es verdad que en la mente está ese poder del que tú hablas.
    Enhorabuena por tu blog. Lo seguiré de cerca. Me interesa mucho la aplicación del Coach en disciplinas deportivas.
    Un besos y buen entreno campeón!!!!

  2. Pingback: Resumen 1ª temporada (parte 2/3). Valoración de las competiciones. | Reto Coaching

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