Crónica Trail Berga Resort 30 2014

Iba a la carrera con la intranquilidad de haber entrenado poco y mal. Últimamente estoy embrollado en unos estudios que sumados a mis 8 horas diarias de trabajo y mis quehaceres vitales, no me permiten disponer de mucho tiempo para entrenar; al menos con una calidad aceptable para mí.
Además, una semana antes de la carrera, no se me ocurrió otra cosa que coger la bicicleta después de tenerla aparcada durante 3 meses. Mis queridos gemelos me lo agradecieron durante 4 días, 3 días antes de la carrera todavía me dolían. ¡Bravo chaval! En la parte positiva, sabía que este año era más resistente aunque menos intenso, ya que incrementé la longitud de los entrenamientos y bajé su intensidad.

Las características de la carrera eran muy parecidas a las de la Kilian Classik (27km y 1100mD+) en la que participé el Julio pasado, y me basé en el ritmo que mantuve en esta carrera para establecerlo como referencia (7:50min/km) para la Trail Berga Resort (30,5km y 1300mD+).
altimetria
Teniendo en  cuenta el entrenamiento y lo acontecido con mis ya precarios gemelos (leed otras entradas), me establecí un tiempo de referencia de 4h10 a un ritmo de 8:12min/km.  Menos tiempo sería un exitazo.
Decido mantener mi ritmo cardíaco medio en toda la carrera por debajo de 160ppm y con puntas de 174.

foto 1

Son las 5:45 de la mañana y el despertador nos hace saltar de la cama. Mi padre y yo despertamos en el hotel cercano al punto de salida y realizamos las rutinas previas a la carrera. Son las 7:15 y ya estamos en el resort recogiendo el dorsal y repasando el material obligatorio y opcional. Estiramientos, últimos comentarios, repaso de la estrategia, calentamiento (¡hace mucho frío fuera!) y nos colocamos en la línea de salida.
Apenas hay 100 participantes. Quedan 5 minutos y empiezan los nervios típicos y pienso: ¡cuánto os he echado de menos!
El speaker nos da las últimas instrucciones, nos recuerda el reglamento y 3, 2, 1, YA!
A las 8:00AM en punto comenzamos la carrera más dura en la que he participado hasta la fecha. El primer kilómetro me lo tomo con calma, ya que sé que los corredores rebosamos adrenalina por todos los orificios y al principio tiran y tiran y luego andan y andan. Además, cuento con que suelo recuperar tiempo en las bajadas técnicas y, en esta carrera, hay una de 3km de longitud a partir del km21. Paciencia que la carrera es muy larga. Como decía, realizamos el primer kilómetro tranquilamente a un ritmo de 7min/km que nos lleva a quedarnos los últimos.
A partir del km2, donde empieza una bajada larga hasta el km6, noto que he entrado en calor y aprovecho para adelantar a unos cuantos. Justo en el km6, empezamos una dura subida de 5km donde subimos 450m de desnivel con algunos tramos al 19,5% de desnivel.
Sé que la carrera es larga y por eso controlo constantemente las pulsaciones, bebo isotónico y agua constantemente, paro en todos los avituallamientos a comer aunque sea una tostada.
Llevo 1h y 25 minutos de carrera y ya he recorrido lo más duro pero justo en el momento que el terreno cambia de inclinación NYYYEC! Primer aviso en el gemelo derecho. Me pasa de todo por la cabeza, pero intento no darle mucho al tarro porque me quedan todavía 2/3 partes de la carrera, eso sí, procurando usar más los cuádriceps para liberar la tensión de los gemelos.

Empieza la segunda parte de la carrera donde hay unos cuantos toboganes y rompepiernas que van por pequeños senderos, “ideal” para mis problemas musculares. Pero no es hasta el km15 que mis pantorrillas me obligan a parar para bajarlos de ahí arriba (estirando, claro).
Ahora sí, le doy al tarro: estoy justo en el punto más lejano de la salida y en la mitad del recorrido. Da lo mismo volver que seguir. Empieza el calvario. Bajo el ritmo, paro varias veces a estirar y aprovecho los avituallamientos y controles de tiempo para relajar un poco la musculatura. Como como un gorila y bebo como un camello, lo nunca visto.
El rompepiernas sigue hasta el km21 (2h 42 minutos) donde una bajada técnica repleta de zarzas y charcos me da la bienvenida en forma de rascadas por toda la pierna y pies mojados. Lo reconozco: ¡Me encanta!
No puedo ir muy rápido ya que soy incapaz de hacer todo el recorrido del pie (aterrizaje, transición e impulso) porque si no se me contracturan los gemelos, por lo que no puedo recuperar el tiempo que tenía previsto. Aunque tenga los gemelos controlados, duelen y bastante.
Bajamos durante 5km más y consigo alcanzar a dos corredores que estaban delante mío: un hombre que no para de darme la matraca, y una chica. Nos juntamos los 3 y nos vamos empujando como podemos hasta el último avituallamiento. Mientras nos controlamos para que nadie se largue antes que el otro, intercambiamos opiniones, agradecemos a los voluntarios su organización y bebemos y comemos.
Llevo 3h 16 minutos de carrera y salimos juntos comenzando a recorrer los últimos 3,5 miserables quilómetros (3 de subida, 500m de bajada final). A estas alturas me doy cuenta que llevo un ritmo fantástico para mis aspiraciones y viendo que a todos los niveles podría correr 10 más (excepto por los gemelos), me pongo como objetivo terminar por delante del matracas y de la chica, veremos si los gemelos me lo permiten. Esos 3,5 quilómetros se hacen largos: en el último avituallamiento, con las prisas no llené de agua el bote y la temperatura había subido hasta unos 18 grados. Sol radiante y temperatura alta y yo en manga larga térmica… alguien tiene un plumón, por favor?
Al tema: empieza la subida en una pista forestal, sin árboles ni sombras, consigo correr pero poco. Los gemelos están a las últimas y el matracas se pone por delante. La chica se queda atrás pero cerca. En un par de ocasiones, veo que el matracas se equivoca de camino y le grito para avisarlo. Sigue por delante con la subida y veo que pierde ritmo. Bajo velocidad para conservar y quedarme detrás suyo, le quiero meter el hachazo al final, cuando no pueda reaccionar, se lo ha ganado.
Hace mucho calor, me falta agua pero me sobran ganas de llegar. A 200 metros del final de la subida (faltan unos 700 para terminar), acelero un poco, los gemelos le preguntan al cerebro si se ha vuelto loco y este les hace callar. Consigo adelantar al matracas. Termina la subida y con el cambio de inclinación, los gemelos se rebelan y con esa cara de “te lo dije chaval”, se me contracturan finalmente. Ya no sirven las triquiñuelas que llevo haciendo durante más de 15 kilómetros para mantenerlos abajo. Me duelen mucho y me obligan a ir más lento, pero no quiero parar. Tengo los dedos de los pies tiesos como un cadáver y justo en el momento que me los imagino metidos en cinco ataúdes en paralelo y enterrándolos con todos los honores, el matracas me adelanta de nuevo. Miro atrás, no viene nadie, la chica ya no nos sigue. Sigo, sigo y sigo, duelen mucho pero, ¡estoy llegando! Últimos metros, el resort rebosado de gente.
Unos 15 o 20 niños haciendo el pasillo me chocan las manos al estilo NBA, el speaker grita mi dorsal, paso la línea de meta y paro el crono. 30km y 1300mD+ en 3h 38 minutos y 35 segundos. Dolor, satisfacción, orgullo, agotamiento, sed, felicidad, calor, hambre… Poco a poco saboreo cada una de estas sensaciones y sentimientos. Vuelvo a comer y a beber: “¡no sé cuanto habré bebido hoy!”, pienso. Felicito al matracas que finalmente ha quedado por delante, veo que llega la chica y la felicito también, ¡ha hecho pódium de la categoría femenina absoluta! Aprovecho para intercambiar opiniones con los demás corredores durante un rato mientras me relajo. Me voy a la ducha y al salir, llega mi padre. 59 años y dando guerra, ¡menudo fiera!
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Después de la carrera, después de tanto sufrir y de tanto sentir, con una merecida cerveza en la mano, me llega el último sentimiento: el vacío. Me siento vacío porque ya ha terminado la carrera. Tanto tiempo preparándola física y mentalmente y ya está… se terminó. ¡Esto es una enfermedad! ;)

Y como es una enfermedad, nos vemos en un mes, en laportals.cat, el mayor reto deportivo que jamás me he propuesto: 50 kilómetros y 2000mD+.

¡Vamos!

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