Crónica Transmareseme 2012

Hará cosa de un mes decidí apuntarme por primera vez a una carrera popular, y ha sido la organizada por la tienda Tomas Domingo, que cruza todo el Maresme por la serralada de la Marina, empezando en Santa Coloma de Gramanet y finalizando en Santa Susanna, con la idea de acabarla, ese era el único objetivo.

Un recorrido de 80 km y 2800m de desnivel.

Intenté engatusar a algunos amigos pero todos me dijeron lo mismo, ¿¡estás loco!? ¿¡Pero dónde vas?!

Ni uno se apuntó.

La verdad es que a veces a uno se le para un poco la cabeza, si reviso mi libro de entrenamiento, he tocado la BTT diez veces durante los últimos seis meses. Así que un poco a lo loco, sí que iba.
Nunca hacemos rutas ni la mitad de largas, ni con tanto desnivel, 80km y 2800m no es ninguna broma.

En fin, me lío la manta a la cabeza y una semana antes tengo previsto hacer un par de salidas un poco más fuertes de lo habitual para acostumbrar al cuerpo.

No había tenido tiempo de entrar más, la bici requiere más horas y salgo más a correr que otra cosa. Con dos hijos es lo que hay, suerte de la mujer que tengo que me deja escapar, sin ella todo esto no sería posible.

Salí a entrenar el viernes 9, que me pedí fiesta en el trabajo e hice una ruta por Collserola de 45km’s con un desnivel de 1.100m. Durante la ruta fui bien de fondo, pero antes de acabar la ruta me entraron unas rampas en los cuádriceps que tuve que parar a estirar y descansar un rato para poder llegar a casa.

El lunes 12, tenía pensado hacer otra salida por la zona de la Transmaresme con Nacho y Toni, al levantarme tenía dolor de cuello con mucho moco y decidí descansar, para intentar llegar lo mejor posible a la salida el domingo.
Durante la semana, aun resfriado, salí un par de días a correr. Acabé de revisar la bici y a verlas venir durante la ruta.

Al final Toni decidió venir sin dorsal y sin ninguna intención de acabarla ya que estaba perjudicado de la última salida con Nacho y no tenía las piernas para muchas alegrías.

Domingo 18 – La Transmaresme 2012-

A las 6am suena el despertador, desayuno y en metro para Santa Coloma, a las 7:45 nos encontramos con Toni.
8am, pistoletazo de salida y empezamos, tranquilamente con Toni, vamos haciendo y nos van pasando por todos lados. No tenemos prisa, y él menos, que me va a dejar a los 20km’s.

El primer tramo de 30km hasta Argentona se me pasó rápido, pero al parar en el avituallamiento, ya tenía los cuádriceps un poco tocados. Estiré un poco, me hidraté y me tomé un gel. Pero lo que nos habían preparado eran unas subidas por trialeras que me dejaron muy tocado y tuve que bajarme de la bici en algunos puntos, luego por suerte ya se fue intercalando la cosa entre senderos muy divertidos y bajadas técnicas con el terreno muy roto.

Llego al segundo avituallamiento bastante tocado y con pocas fuerzas.
Tengo que confesar que al pasar por Can Bruguera se me pasó por la cabeza abandonar y bajar para Mataró, pero no podía rendirme tan pronto!!!
Así que me tomé unos minutos de descanso para comer barrita, plátano, naranja y gel en forma de gominolas.

Desde el segundo avituallamiento fui con un chico de Blanes y continuamos juntos hasta la meta.
Nos íbamos cambiando la posición y fuimos tirando un poco el uno del otro.

De repente me entró un subidón, me volvieron las fuerzas y los kilómetros fueron pasando más rápido, me sentía bien, empecé a controlar mucho más la respiración y las rampas no volvieron a aparecer.

Después de lo que había pasado, con semejantes calambres, nunca hubiese imaginado que mis piernas habrían aguantado hasta el final.

Al parar en el tercer avituallamiento veo que Paco no viene, así que lo espero mientras me hidrato, como más plátano y bebo un poco de coca-cola.

Cuando llegó seguimos para afrontar el último tramo que debería ser todo bajada y ya cantábamos victoria, pero…
¡Habían modificado el trazado!
Nos esperaban dos repechones infernales a dos kilómetros del final.
Uno tocó hacerlo a pie y el otro no sé aun cómo, lo conseguí hacer sobre la bici, supongo que eran las ganas de llegar a la meta, que sacas fuerzas de donde sea.

Y la bajada, buf, que bajada, adrenalítica a tope, y después de 8 horas y 10 minutos por fin la meta.

¡¡ Lo he conseguido !!

El recorrido ha sido muy duro, a la vez bonito, con zonas muy técnicas y divertidas, con mucho sendero que ameniza el recorrido.
He descubierto nuevos límites para mis piernas, que se han portado como unas campeonas.

El año que viene repito seguro y me prepararé mejor para intentar hacerla en 6 horas.
No será fácil pero el reto está lanzado.


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