Crónica Triatlón Olímpica Tossa de Mar

Sábado 14 de septiembre, a las 15:00 en Tossa de Mar. Triatlón de distancia olímpica 1500/45/10 , el tramo de bicicleta tenía algún kilómetro más y un puerto de montaña.

Era mi primera triatlón en distancia olímpica y mi única intención era coger experiencia.
Llegaba tranquilo, con la seguridad de haber entrenado bien, con una ligera sensación de que estaba un poco pasado de forma. El no sentir esa frescura física me tenía algo nervioso, pero no me quitaba el sueño.

El viernes por la tarde miré la información: horario, lugar, recogida de dorsales y recomendaciones de la organización.
A continuación, preparé todo el material: bidones al congelador, agua a la nevera y una neverita portátil para llevarlo todo frío.

El sábado por la mañana me levanté a las 9h, y mi desayuno fue a base de pan y nutella; cargamos el coche y en compañía de mi mujer salimos hacía Tossa de Mar.
Sobre las 12h llegamos a Tossa, fuimos a recoger los dorsales sin problemas y buscamos una sombra para comer. Una ensalada de arroz y una cocacola, para no llenar más de la cuenta el estómago.
Hasta las 14:00h no abrían los boxes, así que fuimos un rato a la playa, refugiado en la sombra de una de las banderas de publicidad de la triatlón. Aproveché para nadar un poco y probar la temperatura del agua, estaba perfecta para nadar sin neopreno.

Aproximadamente a las 13:45h me fui yo sólo al coche a buscar la bici y el material para entrar a boxes.
Hasta ese momento estaba tranquilo.
Tenía que cambiarme, poner el dorsal a la bici, los agujeritos al dorsal de carrera para el portadorsal, los bidones estaban a la espera de ser rellenados con agua o hielo y tenía que separar qué dejaba en boxes, qué me llevaba yo, y qué dejaba a mi mujer para después. A eso hay que sumarle ir y venir desde la playa al coche.
No pasaba nada por no ser el primero en entrar al box, la salida era a las 15:00h.
En la puerta de boxes me pararon los comisarios de la federación porque los cuernos de mi acople estaban demasiado abiertos.
No tenía llave allen para moverlos. Pregunté a la organización y no tenían. Pregunté a los mossos y uno de ellos muy amable creía que si, después de rebuscar 10 minutos resultó que no. Tuve un momento de desilusión, pero no me dejé llevar y tenía que encontrar una solución. Entonces caí en que muchos corredores llevan una bolsita en la bici con una cámara y alguna herramienta, yo es obvio que no llevaba. Después de preguntar a varios, conseguí la llave y ajusté el acople para que me dejaran entrar a boxes.
Una vez dentro, localicé al chico que me dejó la llave y se la devolví. ¡Mil gracias de nuevo!
Localicé mi sitio y coloqué todo como me gusta para no perder tiempo en la transición.
Escuché que el neopreno era opcional, eran las 14:30h y el neopreno estaba en el coche, picaba el sol y yo necesito media hora para ponérmelo bien, así que descarté la opción sabiendo que el agua no estaba tan fría.
Ya más tranquilo empecé a revisarlo todo y…
¿¡Dónde están los geles!?
Dentro de la neverita que a su vez estaba dentro del coche, vamos que me los había olvidado.
Eran las 14:40h, pregunté a qué hora cerraban los boxes: 14:50 h.
Al trote con chancletas me fui al coche a coger los geles y volver a tiempo para dejarlos dentro.
Estaban cerrando el box y gracias a mi cara de entre estrés y pena me dejaron entrar.
Mientras tanto, a las 14:45h  era el briefing que explicaban el recorrido en el agua, si había medusas, la entrada y salida de los boxes y alguna recomendación más, de lo que no escuché nada.
Llegaba al agua buscando a mi mujer donde la había dejado, ella ya no sabía si le iba a dejar las cosas o decir algo antes de salir porque eran las 14:55h. Iba todo decidido a salir por la llegada, pero que no hubiera nadie faltando 5 minutos para la salida me hizo sospechar, y  mi mujer que sabía mejor que yo el recorrido del agua me indicó la salida.
Con diferencia, ha sido la triatlón en la que más he calentado antes de empezar.
Me puse las gafas, el gorro y a la linea de salida. Ya en la salida, escuché la explicación de cómo era el recorrido del agua. Tampoco me preocupaba porque no iba a llegar el primero.

El recorrido en el agua eran dos boyas mar adentro que teníamos que dejar a nuestra derecha, volver a la playa pasando por detrás de una valla, volver a pasar las dos boyas y salir dirección a boxes.
En la salida no hubo tiempo para ponerme nervioso. Un comisario avisa:  ¡Queda menos de un minuto! Y 5sg después, otro daba la salida.
Hasta la primera boya nadé sin muchos agobios, la primera boya la pasé bastante por el interior y no había más pelotón del habitual que en otras triatlones. A partir de aquí, parecía que competían gremlins y con el agua se estaban multiplicando. El paso por la segunda boya parecía la evacuación de un crucero que se hunde. Desde la segunda boya a la arena era una masa de gente nadando, estaba encajado con gente delante, a los lados y el de detrás que quería pasar por encima. No había recibido tantos palos en el agua en otras triatlones, una sensación compartida con otros participantes con los que hablé. Seguramente el hecho de ser un circuito de dos vueltas hizo que fuéramos todos más juntos.
Al empezar la segunda vuelta lo tuve claro, aunque nadé 100m, fui por el exterior solo y sin agobios. La primera boya la pasé bien y ya camino de la segunda volví a sentir el pelotón, así que volví a abrirme para pasar la segunda boya abierto lejos del barullo.
Con los agobios de la gente no estaba prestando suficiente atención a la respiración y desde la segunda boya tenía un poco de flato. Prácticamente al final, me dio una arcada y tuve un pequeño vómito en el agua, pero no dejé de nadar.
Salí del agua algo mareado, al trote y sin darle mucha importancia a mi estómago.
La etapa del agua la hice en 36:07, bastante más de lo que esperaba, pero con la mar algo agitada y la aglomeración de gente, no fue del todo un mal tiempo.

La primera transición fue buena. Lo hice todo ordenado y sin incidentes, incluido quitarme y ponerme el chip para subirme los compresivos.
Tiempo 2:46.

Lo duro de la triatlón de Tossa de Mar es la etapa de bicileta. Un recorrido de 45km con un puerto de montaña con unas buenas rampas mantenidas.

Con la bicicleta salí muy animado, los primeros 8km con un falso llano que iba picando hacia arriba y muy ameno por las vistas de la montaña. Intentaba buscar algún grupo pero no había manera, a los que adelantaba no me seguían y a un grupo de 3 que me pasaron no los pude seguir mucho rato.
Llegaron las primeras rampas, 2km que los pasé sin agobios, luego 2km de falso llano y unos kilómetros de bajada con una velocidad punta de 69 km/h.
Durante estos primeros 15km procuré ingerir bebida energética para ir reponiendo las reservas de energía.
Sobre el km 18 llegábamos al pueblo de Llagostera, allí giramos para coger una carretera vieja con un asfalto más rugoso. Cuando la carretera empezó a subir y con ese asfalto que costaba más avanzar, sentí un retortijón en el estomago que pesaba que tenía que parar. Miré el Garmin y vi 26km (en realidad eran 22km) y pensé “solo tengo que aguantar 16km más”, creía que el recorrido era de 42km no de 45km, así que en realidad no estaba ni a la mitad de la etapa de bici.
Hice toda la subida con la sensación de tener el estómago hinchado y bebiendo sólo agua (suerte que llevaba los dos bidones). Sobre el km 26 real, me di cuenta de mi error anterior y que aún me esperaba un buen tramo. Por momentos pensé en parar y dejarlo ahí, pero como incluso sintiéndome mal adelantaba a algún corredor, me fui animando. Con otro corredor comentábamos “esto no se acaba nunca”, buscando distraerme hasta llegar a la cima.
En la cima dos “ángeles” entregaban botellitas de agua, un avituallmiento que no esperaba y me vino genial.
La bajada que venia a continuación era más técnica y sin arriesgar demasiado conseguí adelantar a algunos corredores más. Tenía unas vistas del mar preciosas, aunque difíciles de observar por la velocidad y las curvas.
Estuve a punto de irme al suelo al encontrarme unas rejillas de desagüe que cruzaban la carretera mientras frenaba para entrar a una curva. Solté el freno delantero y la rueda trasera al saltar y volver al suelo se bloqueó, y tuve que controlar la derrapada mientras empezaba a trazar la curva (la experiencia con btt me hizo la maniobra más fácil de lo que fue).
Llegaba a boxes en 1h47’19” para recorrer 45km con 900mD+, a una media de 25km/h. Esperaba hacer sobre 1h45′ pensando en 42km, así que el tiempo fue bueno para mi condición física.

La segunda transición no fue todo lo rápida que podía haber sido. Una bici mal puesta impedía que colocara bien la mía.
En total 1’44”.

La etapa a pie era un circuito de un poco más de 3km al que teníamos que dar 3 vueltas.
Salí a correr bastante animado ya que el malestar del estomago había aflojado. El primer kilómetro lo hice en 5’04” y entonces los gemelos me recordaron que ya llevaban más de 2h de trabajo. Tuve que bajar el ritmo bastante porque creía que se me iban a juntar los gemelos con los glúteos.
Encontré mi ritmo un poco por debajo de 5’30” el kilómetro. Cuando creía que me volvían las fuerzas y que conseguía correr más rápido, la realidad era que conseguía no bajar de ese ritmo.
Al paso por cada vuelta estaba mi mujer animándome y haciendo alguna foto, momento en el que intentaba mostrar mi mejor cara, estaba realmente agotado. En cada vuelta cogía una botella de agua, bebía un trago y me echaba el resto por encima.
Al final encontré fuerzas para que el último kilómetro y medio realmente aumentara mi ritmo. Cuando veo la posibilidad de adelantar otros corredores me crezco y saco fuerzas de donde creo que no quedan.
Al final 52’47” para la etapa a pie.

Total 3h20’46”

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