Duatlón de montaña de Ódena

Ódena, Igualada. Barcelona.
Domingo, 20 de Enero de 2013
10:30 Horas.

Esta competición tenía un aliciente especial, no por ser el Campeonato de Cataluña por grupos de edad de duatlón de montaña, sino porque los dos retados, Adam Alonso y Oriol Palau, también participaban.
No tenía ninguna presión real para demostrar mejor forma que ellos, al fin y al cabo soy su Coach no su entrenador personal, pero era inevitable que despertara cierta competitividad en mí.
Adam, ya llevaba unas cuantas competiciones en las piernas y varias semanas de entrenamiento específico enfocado a la maratón.
Oriol, ya había completado su primer periodo de preparación específica, introduciendo series en bici y sesiones de intensidad alta en sus entrenamientos.
Yo llegaba después de 12 semanas de entreno base, alguna sesión en zona 3, sin sesiones de series y la gran mayoría del entreno en zona 2, rodajes fáciles para acumular kilómetros en las piernas.
Esta introducción puede parecer que sea una excusa para justificar los resultados. Como Coach lo importante es valorar la propia progresión, la satisfacción y seguridad de tus propios entrenamientos. Como persona que fue a participar en una competición con dos compañeros, os confirmo que son los cimientos de una excusa para el resultado final.

La semana previa a la competición, fue una semana bastante suave de entrenamiento y cometí el pecado de no hacer nada el día previo.
Que la semana fuera suave me permitía llegar con algo más de reservas para la competición, y el hecho de que el último entreno de bici o carrera fuera el miércoles, se dejó notar en unas piernas algo pesadas que se congestionaron con facilidad.

El sábado 19, preparé todo el material sin demasiados agobios. Los nervios de no dejarme nada de las primeras competiciones, ya van desapareciendo. En esta ocasión tenía ciertos nervios por ser la primera duatlón de montaña e ir con los dos compañeros retados.
Hasta el mismo sábado no había mirado ni horarios, ni recorridos, ni sus perfiles. Esta tranquilidad me la proporciona el hecho de llegar a la competición con la seguridad de poder enfrentarme a ella y que el resultado de la misma sea producto del entrenamiento. Me esforzaré para rendir lo mejor posible, pero sea cual sea el tiempo final, la disfrutaré igual.

Domingo 20 de enero, 7:50 horas de la mañana, llegaba 5 minutos tarde a recoger a Adam, que me esperaba pelado de frío. Cargada su bici, tomamos rumbo a Ódena.
Antes de las 9h ya estábamos allí, éramos de los primeros y la recogida de dorsales para los no federados, que era el caso de Adam, la retrasaron 1h, así que hasta las 9:30 no teníamos nada que hacer allí. El frío era considerable y buscamos un bar donde tomar un café y esperar sin pasar frío.
Recogimos el dorsal, nos encontramos con Oriol y los tres entramos a boxes a dejarlo todo colocado para la transición de BTT. Eran las 10h, la salida estaba prevista para las 10:30 y avisaron que se iba a retrasar la salida 10 minutos. Allí estábamos los tres pelados de frío, tiritando y sin muchas ganas de calentar, no sé si por pereza, por frio o porque somos unos lentorros y el calentamiento son los primeros kilómetros de carrera.
Al final calentamos un poco y nos pusimos en la salida, que se retrasó algo más y nos volvimos a enfriar.

Pistoletazo de salida y todos a correr.
Mi táctica era seguir a rueda de Adam hasta el final, y si conseguía seguirlo, esprintarle en los últimos 500m, la táctica me duró 50m. No puedo evitarlo, el primer kilómetro necesito hacerlo algo más rápido y luego coger mi ritmo crucero.

Las carreras de montaña suelen tener buenos desniveles acumulados y ésta no fue diferente. Mi estilo es bajar muy rápido y aflojar en las subidas, pero para eso me faltaba un puntito de forma. Cuando vi que el primer kilómetro lo hice en 4’05”, decidí relajar un poco y empecé a buscar con la mirada atrás a Adam. Cuando lo encontré me puse un poco en su trayectoria para que su hombro chocara conmigo, me pide disculpas y no se da cuenta que soy yo. Tuve que hablarle para que levantara la mirada, saliera de su concentración y me saludara. Corrí con él unos dos kilómetros.
Entre el kilómetro 3 y el 4, en una subida, el ritmo de Adam me fue dejando descolgado, metro a metro hasta que la distancia empezaba a ser amplia. Entonces vino una bajada muy técnica y con mi estilo de cabra montesa, prácticamente recuperé todo lo que me había sacado, luego vino otro tramo de subida sostenida y ya no traté de seguirle, me quedaba mucha duatlón por delante y no quería petar. Llegué incluso a caminar en un tramo de subida sostenida, en la que no iba mucho más lento que los que corrían, así recuperé un poco de aire y cuidé mis rodillas.

A pesar que el tiempo del primer tramo a pie estaba bastante en mi línea de la temporada pasada, me noté flojo de forma, no tanto de fondo sino más bien de fuerza. Supongo que es normal porque recién he acabado el entrenamiento base y aún no había introducido ninguna sesión de alta intensidad.

Después de una transición sin problemas inicié el tramo de la bici.
Entonces sí que noté la falta de fuerza. La bici ya es la disciplina que llevo más floja y en este momento de la temporada la btt se me atragantó.
Traté en todo momento de mantener una cadencia alegre, que es como me siento más cómodo. Me adelantaron un par de corredores, el ritmo de uno de ellos me pareció que lo podía seguir y me puse a su rueda.
Sobre el quinto kilómetro fui a echar mano del bidón para hidratarme un poco y ¡premio! No estaba en su sitio. Seguro que en la primera y única trialera del circuito lo había perdido. Si ya sentía que se me iban a hacer largos los 22km, no os cuento la sensación de quedarme más de quince por delante sin nada que beber.
Dejé de pensar y me concentré en la rueda de la bici de un corredor que llevaba unos 50m por delante.
Sobre el kilómetro siete los dos corredores que iban por delante de mí, frenaron para esperarme y preguntarme.
-¿Seguro que este es el camino? Hace rato que no veo ninguna indicación.
- Pues yo os venía siguiendo, hace rato que no me fijo en nada más.
No perdí la oportunidad de pedirle un poco de agua y seguimos por ese camino buscando alguna indicación. Nos pasó otro grupo de tres y dimos por bueno el camino. Al poco vimos una cinta atada a un árbol y nos tranquilizamos.
El grupo de tres que nos había pasado llevaban muy buen ritmo y poco a poco se iban marchando. Cuando ya los habíamos perdido de vista los vemos venir de cara acompañados por un hombre en una moto.
-¡Por aquí no es!
En este tramo recuerdo un momento que tardaré en olvidar. Un San Bernardo del tamaño de mi bici se puso a correr a mi lado, tenía cara de bueno y simpático, pero si llega a intentar jugar conmigo me tiraba al suelo fijo.
Volvimos a encontrar el camino, yo ya había bajado la intensidad y tenía un poco de desánimo por no saber cuántos kilómetros acabaría haciendo.
Llegamos a un tramo en el que el camino era un barrizal, poco le faltaba para ser tierras movedizas, la bici se hundía y costaba mucho avanzar. El barro se acumulaba en los pasos de la rueda llegando a bloquear mi rueda trasera. Había gente intentando ir entre los arboles, por fuera del camino, para intentar evitar el barro. Como no fue mucha distancia me pareció divertido, no diría lo mismo si fueran varios kilómetros.
En plena lucha por avanzar subido a la bicicleta tuve que llevar los pies al suelo porque un grupito bloqueaba el camino.
-¿Vosotros os habéis perdido? Es que nosotros no sabíamos por donde era y hemos visto pasar la moto que le marca el camino al primer clasificado.
Primera buena noticia, con nuestra pérdida habíamos cogido un atajo, así que mi temor de hacer muchos más kilómetros se esfumó y sabiendo que serían menos, me volvieron las ganas de pedalear.
Me volvieron las ganas y me faltaban las fuerzas. De golpe estaba entre los corredores de cabeza y se notaba, me fueron pasando a ritmos que no podía seguir, pero eso no me desmotivó y acabé el sector de btt bastante bien de fuerzas.

Al llegar a la transición y ver tan pocas bicis, me volvió a desmotivar un poco respecto a la competición, no me parecía justo haber hecho casi 7km menos que los que no se habían perdido. Me respondí que para mi eso era un entreno de calidad y que me había ahorrado un poco de sufrimiento en la bici.

El último tramo a pie era poco más de 2km y los hice prácticamente sólo. A mitad del recorrido noté algo raro en el gemelo y decide caminar, al poco de ponerme a caminar me atrapó uno de los corredores con los que me había perdido y me animó a seguir corriendo. Así que hablando con él se me hizo muy corta la llegada a meta.

Al llegar a meta le expliqué a la chica de la federación lo que me había pasado, que no era el único y que sólo respondía por mi dorsal, que no recordaba ninguna cara ni dorsal. De esta manera mi conciencia está tranquila y me ahorro la entrevista con Oprah dentro de 20 años.
A pesar de reconocerlo, oficialmente acabé el 40 de la general y el 11 en mi grupo de edad con un tiempo de 1:41’23”, realmente creo que será el mejor resultado.
 Los retados:
Adam Alonso (cumpliendo el recorrido oficial) 2h00’09”
Oriol Palau (tampoco se perdió) 2h11’02”

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