Entreno semana 29 (mini crónica salida btt)

Lunes 18
Por la tarde fui a la piscina. Cómo tenía tiempo hice tranquilamente varias series de ejercicios, una serie de velocidad 100m en 1’30” y una de 500m en 9’45”, total 2500m.

Martes 19
A mediodía piscina.
Tuve que hacer un esfuerzo porque no tenía muchas ganas.
Hice unas series 4×200 y 4×100, en 3’40” y 1’40”.
Por la tarde una clase de yoga para reforzar estabilidad y estiramientos.

Miércoles 20
Sesión de abdominales y estiramientos. Tengo que reconocer que tenía agujetas de la sesión de yoga, también me sentía mucho más desbloqueado de cintura y espalda.

Jueves 21
Descanso.

Viernes 22
Salí a correr por la mañana tempranito. 5km en 24:30 y me sorprendió la rodilla, empecé con molestias y acabé bien, empiezo a ver luz al final del túnel.

Sábado 23
Descanso. Esta ha sido una semana tranquila.

Domingo 24
Todo lo que había descansado me propuse consumirlo.
Por la tarde salida en BTT ,53km con +1020D.
http://connect.garmin.com/activity/192738926

Empezando a apretar con la bici, que es una de las fases más importantes en una triatlón.
La típica frase es que una triatlón “se pierde en el agua y se gana corriendo”, en mi opinión es cierto si estás fuerte en la bici. En la bici aunque se permita el drafting, si no estás fuerte en un repecho o cambio de ritmo, puedes perder el grupo en el que vas y quedarte en tierra de nadie, enfrentándote solo al viento y la mente.

Salimos en BTT, domingo 17:30 de la tarde Adam, Oriol y un amigo de Oriol. Me sentía con fuerzas y fui delante en toda la primera parte de la salida, marcando el ritmo de los primeros 500m de desnivel, poniendo plato grande en el llano para rodar rápido, en las bajadas dejaba la iniciativa a otro.
Un gel a la hora y una barrita a las dos horas, con lo que mis piernas y la energía se mantuvieron a tope, hasta que llegó “el hombre del mazo” poco después de pasar los 30km. Por suerte, lo esquivé y se quedó en “el hombre del martillo”, durante la salida llevaba la alarma cardíaca del garmin a 160ppm, para evitar un desgaste prematuro y eso lo agradecí porque el bajón no fue tan fuerte.
Tenía fuerzas, pero empezaba a no encontrar la relación de cambio en la que fuera cómodo. Como si de un gregario se tratara, fui todo el rato delante hasta llegar a las últimas subidas donde Adam se ponía a tirar. Le seguía el primer cambio de ritmo y nos quedábamos solos. El segundo cambio de ritmo me dejaba tirado y se esperaba arriba a que llegáramos el resto.
El cansancio se notó en la última subida, le llaman “la mata machos”, no tanto por su dureza, que lo es, sino porque es técnica, con piedras y solo hay un sitio por donde pasar.
Cuando estás cansado, como lo estaba yo, no es tan fácil llevar la bici por donde quieres, eso me llevó a poner el pie en el suelo y recolocar la bici para continuar. Tuve suerte ya que hubo quien puso pie, pierna y brazo en el suelo. En el último trozo de llano no era capaz de tirar de desarrollo, tenía las piernas hinchadas y no daban más de sí.
Esa noche me costó hasta dormirme de lo cansado que estaba.

 

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