¿Eres dueño de tus propios objetivos?

¿Decides tus propios retos u objetivos?

Cuando te pones un objetivo, te planteas un reto o sencillamente empiezas algún hobbie, te planteas alguna de estas preguntas:
¿Por qué? ¿Para qué? Y ¿Para quién?

¿Por qué?
Pregúntatelo y date unos momentos.

¿Qué te ha llevado a empezar y qué quieres conseguir?

¿Recuerdas cuándo y/o donde surgió la idea?

¿Para qué?
Pregúntatelo y date unos momentos.

¿Qué esperas que cambie en ti?

¿Qué esperas que cambie en los demás?

¿Cómo va a cambiar tu vida?

¿Para quién?

Esta es la pregunta clave, las otras no dejan de ser un preparativo que te ayudan a abrir tu mente.
Vivimos rodeados de mucha presión social, medios de comunicación, estándares de belleza, estatus y apariencia. Todas ellas más basadas en la posesión “lo que tenemos nos define”, que en lo que hacemos o cómo nos sentimos. La publicidad cada vez más vende sentimientos o valores que en un momento u otro lo relacionan con su marca, porque saben que cada vez somos más conscientes de esas falsas promesas y somos dueños de nuestras propias decisiones.
Hacerse estas preguntas que planteo, te ayudarán a valorar cual es tu motivo para tomar un camino u otro, y ser más consciente de si te motiva realmente.
Que veas si lo haces por ti, porque alguien te lo ha dicho o sencillamente porque lo hace todo el mundo.

Es muy fácil embarcarse en un proyecto sin que sea una decisión realmente propia, porque si no funciona no sientes la decepción de no haberlo conseguido y siempre puedes culpar al que te indujo a hacerlo. Si sale bien, la alegría no suele durar mucho, porque al no ser una decisión propia, dependerá más de la aprobación de los demás que de si lo has hecho mejor o peor. Te mueves en una zona neutra sin muchos riesgos emocionales.

Entonces, ¿por qué no hacemos lo que realmente queremos?
En mi opinión es muy sencillo. No queremos tomar riesgos emocionales.
Tenemos la sensación que si sale mal será una gran decepción, porque somos culpables de haber tomado esa decisión y no haber sabido llevarla a cabo.
Esto nos hace imaginar un futuro de todo o nada, donde “el que quiere algo tiene que arriesgar”, otra falsa idea que nos han inducido para que no intentemos salir de la zona neutra y sigamos la corriente.

Y si lo miramos de otra manera.
¿Qué te aporta pasar día tras día haciendo algo que no has decidido tú, que no te llena?
¿Qué te aporta hacer aquello que quieres hacer, ir construyendo algo que te hace ilusión?
Si algo que has decidido tú no sale como esperabas inicialmente, no es ningún fracaso, son muchos días haciendo aquello que querías y tal vez el resultado puede que no sea el esperado, puede ser mejor o abrir nuevas posibilidades que no te habías planteado.

Invertir tu tiempo en algo que quieres y que no salga como esperabas, no es perder el tiempo.
Invertir tu tiempo en algo que no has decidido tú, solo porque “es lo que toca”, se parece más a ponerte a ver la tele sin nada que ver, que a aprovechar el tiempo.

Con esto no planteo un cambio radical de vida. Hay quien está dispuesto a cambiar de trabajo, de residencia o de pareja y comenzar una vida nueva. Me parece una opción muy positiva si tiene una dirección a donde quiere ir, probablemente no sea tan buena idea si lo que intenta es huir de algo sin saber hacia dónde.
Hay muchas pequeñas cosas a cambiar sin producir ningún cambio radical y que nos permiten ser más feliz.

Perder peso por ejemplo (partiendo de que realmente es decisión tuya).
Una dieta estricta y mucho deporte, facilísimo ¿no? Si la dieta estricta le produce ansiedad y el cansancio de hacer deporte mal humor, ¿qué hacemos?
Tal vez siempre ha tenido la ilusión de cuidar un Bonsai y ponerse a ello le permite sentirse que hace algo que le llena. Con cuatro nociones básicas de una dieta equilibrada es más probable que acabe perdiendo peso que haciendo algo que no ha decidido.

Correr una maratón, porque ahora está de moda el running.
¿Qué le va a aportar si realmente le gusta pintar?
Con el running, tal vez se relaciones con gente nueva, con la pintura probablemente también.
En el trabajo (al estar de moda) será un tema con más aceptación y podrá compartir experiencias con más personas. Si realmente no es una ilusión propia, serán palabras vacías de sentimiento y cuando se pase la moda quedarán recuerdos puntuales.
Tal vez de pintura no podrá compartirlo con tanta gente, pero podrá hablar desde su interior con sentimiento y si no lo comparte con nadie no cambiarán sus momentos pintando.
No estoy diciendo de no hacer aquello que está de moda, yo he empezado a practicar triatlón en pleno auge. Lo probé, me gustó y lo disfruto en cada entreno (en alguno puede que me enfade por no salir como esperaba).

¿Qué vas a empezar ahora?
Seguro que hay algo que siempre ha estado ahí y no sabes por dónde empezar.
Dedícate un rato a valorar qué necesitas, qué opciones tienes, cómo lo vas a encajar en tu vida actual, quién te puede ayudar.
Si aún así te falta algo para lanzarte, un coach te puede acompañar para que des es paso y consigas lo que realmente quieres.

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