Hablando de limites (crónica UTCollserola)

Esto de saber tus límites, tanto físicos como mentales se ha puesto muy de moda. Yo este fin de semana en la UTCollserola no se si he encontrado mi límite, lo que si que he aprendido es a tener un máximo respeto por los que hacemos cosas como correr los Km que sean por montaña, asfalto o por donde sea.
 Retocoaching me pidió que hiciera una crónica de la UTCollserola, bueno, yo hice la “popular”… tan solo 21 km con un desnivel acumulado de 1000m. Pues aquí os contaré un poco cómo fue todo…

El viernes por la tarde, al ir a recoger el dorsal, yo y una amiga con la que corrí, nos miramos y dijimos… “¿estamos seguros..?”, y la verdad es que eran los nervios los que nos hacían hablar. Llevábamos semanas entrenando para esto, sacando horas de donde no existían para poder ir preparados para un gran reto, si, eso es lo que era, un gran reto, porque había entrenado duro, de día, de noche, subiendo y bajando trialeras de montaña casi hasta la extenuación, pero los nervios no me dejaban ver todo este trabajo.


El sábado me levanté a las 6,30am para desayunar tranquilo, siempre el mismo ritual, con música, ya con la mente fija en la montaña, por ahora todo bien… , y sin darme cuenta me encuentro con mi compi de carrera en medio de todo el meollo, se olían los km en el ambiente, los de la ultra de 73km ya habían salido, quedábamos los de la maratón y los “populares”, los de las de 21km. A las 9,30am salieron los de la 43km, subidón cuando los vemos pasar por delante nuestro, empezamos a gritar y saltar, a darles ánimos, nos estábamos animando a nosotros sin darnos cuenta, solo faltaban 30 minutos para nuestra salida…

3, 2, 1… empieza la carrera, solo salir del recinto de Can Caralleu nos encontramos una rampa que si no tenía un 20% de desnivel, tenía más, primer escollo a salvar… y lo salvamos. Y entramos en la montaña, pura naturaleza que nos quería retar, ponernos a prueba, no solo ella, también el frío que hacía. Km y más Km, el cuerpo respondía y la cabeza también. Todos tenemos nuestro ritmo, y cada cual conoce (o no) cómo administrarlo.

Yo me sentía muy bien, por dentro y por fuera. En el km 10 encontramos el avituallamiento, después de una rampa durísima donde no se podía casi nada más que dar pasitos acompañando las piernas con tus manos. A rehidratarnos bien, las naranjas eran como un regalo caído del cielo. En unos 5 minutos volvíamos a la carga. Por dentro me dije, “lo peor ya ha pasado”… ahora toca administrar bien las fuerzas y tirar hasta el final. Evidentemente aquí cometí el gran error… lo peor estaba por venir… en el km 13 nos encontramos con una chica accidentada. Ante todo están las personas y más en la montaña. 30 minutos de tensión hasta que llegan los médicos, al final solo fue un susto. Y volvemos a la carrera… pero en frío… todo lo acumulado hasta aquel momento se había ido, las máquinas habían estado paradas demasiado tiempo y con demasiado frío.

Conclusión: 8km durísimos, no solo por el recorrido, sino por las rampas en todos los músculos de las piernas. Un dolor que al final era inaguantable. Aquí si que tengo que dar las gracias a Rita, mi compi de carrera que estuvo todo el rato a mi lado mientras yo le decía que tirara, que yo ya terminaría como pudiera y ella corrió a mi lado hasta el final, y también gracias a mi cabeza que supo administrar las fuerzas para ir superando el cansancio, pero sobre todo el dolor acumulado durante estos km. Llegamos, mi compi y yo entramos juntos, orgullosos de lo que habíamos hecho y sobre todo de cómo lo habíamos hecho.

Esto siempre lo tendremos guardado en el corazón, un pasito más hacia otros retos!!.

Limites…? Evidentemente, y cada día me doy gracias por conocerlos mejor, precisamente lo que me hace crecer es saber dónde están… o pueden estar.

Muchas gracias Reto Coaching por dejarme compartir esta experiencia con todos vosotros!!!

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