Ironman 70.3 Barcelona

Mi segunda participación en el medio ironman de Barcelona, el año pasado como Half Challenge y este año como Ironman 70.3.
El año pasado fue mi debut en esta distancia, mi único objetivo era disfrutarla y acabar.
Este año al repetir con el mismo recorrido ya tenía en mente el objetivo de bajar 30’ al tiempo de 2013 y la ilusión de bajar de las 3h en un circuito de bici exigente.

Acompañado de Ivan miembro de Mi Primera Halfa (yo también formo parte, soy el coach), se pasan mejor los nervios previos del día antes.
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Ivan quería pasar por boxes antes de comenzar la carrera y yo decidí quedarme en la playa. Fui el primero en llegar.
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Más calentamiento de lo que es habitual en mí para no notar molestias en los brazos en los primeros metros.
Estaba casi tan nervioso como en mi debut en distancia Ironman, la presión de buscar un tiempo no me gusta.

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Señal de salida, estaba situado en segunda fila, pero como no corrí los 5m de arena para entrar al agua (arena de piedrecitas y no quería lastimarme antes de empezar) se me juntó un pelotoncito delante.
Enseguida me di cuenta que iba fino porque era yo quien apartaba gente para poder pasar y llegué a la boya de giro sin mucho pelotón (tenía que ir en el grupo delantero).
Esperando ver llegar algún pez de la ola posterior a la mía, empecé a encontrar gente de las olas anteriores e incluso acabé atrapando al pelotón de los que habían salido antes que nosotros.

Transición tranquila, “vísteme despacio que tengo prisa” y dejarte algo por ganar 30” en la transición no me compensa.

Montado en la bici con el interruptor a ON de Darlo Todo, a ver hasta donde llegaba.
Sin tregua en los primeros kilómetros inicio el primer puerto. Controlando pulsaciones para no pasarme y pensando en qué momento gastaría mi primera cerilla. Decidía apretar un pelín pronto y aunque aguanté el dolor de piernas tuve que aflojar antes de hacer cima.
Bajada, acoplado, dando pedales, comiendo y bebiendo, sin intención de perder tiempo.

Llegado el plano de transición para encarar el segundo puerto, el más duro del recorrido, miro el Garmin ¡30 kmh de medía!, el dolor de piernas está dando sus frutos.
En la aproximación al puerto noto que la gente va mucho más rápido que yo, pero mis pulsaciones me dicen que si aprieto no llegaré con fuerzas al final del puerto.
Muchos pelotones y comisarios de carrera dando aviso y alguna que otra sanción. Yo intentando hacer mi carrera, adelantar por la izquierda y situarme a la derecha luego, no pegarme al de delante y si va más lento apretar para adelantarle.

Conocía el puerto y en este caso si tuve claro donde apretar, unos 3km antes de coronar.
Bajé un piñon y avisé a mi corazón “bombea fuerte que esto va a doler y no pararé hasta llegar arriba”.
Había arrancado la moto, empecé a pasar gente y me animó tanto que bajé otro piñón. Una vez me pasó la euforia volví al piñon superior o petaba antes de coronar.
Vi la curva donde iniciaba el descenso y volví a apretar para quitarme al máximo de corredores que tuviera que adelantar en la bajada.

El primer tramo de bajada era estrecho y técnico, por lo que tenía que ir gritando para avisar que adelantaba.
Ya sea por mi experiencia en moto, en BTT, por el cuadro con sloop o porque no me he caído nunca en bici de carretera; en bajadas técnicas, no solo adelanto a todo el que tengo delante sino que ni siquiera me siguen (supongo que los que bajamos tan rápido no llegamos a cruzarnos).

Finalizada la bajada, llega el llano, media 28.9 kmh, se alejan las 3h en la bici, toca acoplarse y pedalear fuerte.
Entraba un poco de viento y toca aprovechar los 30” de adelantamiento legal para coger un poco de estela y relajar las piernas. Cuando me adelantaban me quedaba en su estela dejando de pedalear para dejar que se alejaran, aprovechando esos segundos para relajar los cuádriceps, me sentí profesional por unos minutos.

El llano se acaba con un falso llano de aproximación al puerto. El tercero es el mismo que el primero pero subido por la otra cara, es mucho más corto, con el mismo desnivel final, pero es traicionero porque va incrementando progresivamente y los 2 últimos kilómetros se pueden atragantar. Yo ya me lo sabía y tenía una cerilla guardada para ese repecho.
Dicho y hecho, arranqué la moto para pasar ligero a todos los que ya iban justos de fuerzas. Alguno había con moto de más caballos que me pasaron.

De nuevo bajada, a disfrutar pasando gente.
Algún repechón cortito que las piernas sufrían más de lo que debían.
Paso por el Km 80, miro el Garmin 2h45’.
¡Aun se puede!
Solo hay que rodar a 40 kmh, con desnivel negativo y apretando los dientes se puede. (Lo de apretar los dientes fue literal, luego me dolían al morder un bocadillo en el avituallamiento final).
Estaba rodando muy rápido, salida a la nacional y…
¡Gracias clima de costa! Viento de cara.
No me desanimé y seguí apretando, pero los segundos corrían más de lo que yo avanzaba y me quedé a las puertas de bajar las 3h, con un tiempazo de 3h01’, media de 29.8kmh.

A la media maratón ya salí tranquilo, con la sensación que solo tenía que rodar como un entreno largo y el trabajo estaba hecho.
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En la natación había ido rápido y en la bici había volado, si le sumamos que el año pasado se me atragantó la carrera a pie, era fácil mejorar mucho mi resultado del año anterior.
Empecé con ritmo algo por debajo de 5 min/km y poco a poco fui bajando el ritmo, algún kilómetro de bajón me privó de bajar de 1h45’, pero no importa media maratón en 1h50 después de lo que llevaba encima es un muy buen resultado.

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Al final 5h33’
¡1h menos del tiempo que el año pasado!
Es el resultado del trabajo bien hecho y no haber tenido ningún problema durante la carrera.
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