Mi primer Iron Man: Challenge Barcelona-Maresme 06.10.13

Contra lo que sería una progresión lógica o recomendable, me he decidido a correr mi primer IronMan.
Mi primera triatlón sprint fué en octubre de 2011 y 2 años después correré mi primera IronMan, habiendo corrido una sola Half IronMan en mayo de este mismo año.
Es algo que no había planificado y que de entrada no recomendaría a nadie. También es cierto que desde pequeño siempre he practicado deporte y ya tenía condición física cuando empecé con el triatlón.

He escuchado y leído tanto a amateurs como a profesionales y todos coincide que una IronMan es 80% cabeza 20% físico. Imagino que cuando no puedes más has de poder correr con las orejas, no sé si volar a lo Dumbo está permitido.
Bromas aparte, está claro que es una distancia en la que manda la cabeza. Hay que conocerse a uno mismo, saber dosificar, no rendirse y saberse adaptar si las condiciones previstas cambian. Entiendo que otorgarle solo un 20% a la parte física es refiriéndose a ser finisher, luego el físico determinará si lo haces en 8 o 14 horas.

Acabé la Half Challenge agotado, con muy buenas sensaciones y ganas de enfrentarme a otro reto. La semilla del IronMan se había instalado en mí.
Valoré la opción de la Challenge Vitoria en Julio.
Estaba a solo 8 semanas, la preparación de la Half me servía y solo tenía que seguir entrenando.
Justo en medio tenía una travesía a nado, Neda Marcelona (5700m), con lo que tenía que adaptar el entreno con mayor carga de natación y esto ya no lo veía tan claro.
Mentalmente también estaba cansado, la disciplina de entreno para llegar con garantías a la Half me había desgastado.
Y en mi cabeza rondaba el miedo de repetir la mala experiencia de la maratón de Barcelona.
En el balance había más dudas que ilusión, por lo que sabía que no iba a disfrutar el entreno y muy probablemente lo pasaría mal en la prueba.
Challenge Vitoria descartada, una semana de descanso, tres semanas para preparar Neda Marcelona, descanso veraniego, Tossa de Mar (olímpica) en septiembre y Garmin Barcelona (olímpica) en octubre, ese era el plan.

Una parte de mi sabía que eso no era definitivo y no llegué a inscribirme a la Garmin.
Después de la Neda Marcelona estaba fundido mental y físicamente, así que descansé otra semana y a finales de junio me planteé qué iba a hacer la otra mitad del año.
La idea era, Tossa de Mar, Garmin, alguna duatlón de montaña y preparar la maratón de Tarragona de enero, para hacer Half y IronMan en primaver/verano 2014.
En el papel quedaba muy bonito pero no me ilusionaba. El máximo reto que se me planteaba era bajar de las 2h30 en la Garmin y eso no me emocionaba.
Disfruto del reto que supone el equilibrio físico que requiere el triatlón y hacer 5 minutos más o menos solo me preocupa cuando he terminado.

Mi corazón me pedía IronMan, pero seguía con el miedo a la maratón.
En todo momento he tenido claro que la maratón se hace corriendo y si de entrada me planteo caminar es que no estoy preparado.
Corriendo sí, pero puede ser a un ritmo mucho más suave. En la Half pretendía correr a 5′ – 5’30” /km , lo hice a 6’30” y la disfruté igual.
Con este planteamiento diluí mis dudas respecto a la maratón y aproveché una oferta en la inscripción para la Challenge Maresme-Barcelona 2013.
Adapté el plan para encajarlo con las vacaciones de verano y cargado de ilusión lo he llevado a la práctica.

Ahora solo queda la recta final, triatlón de Tossa de Mar como el último entreno de calidad, y 3 semanas de precompetitivo para bajar volumen y cargarme de fuerzas.

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