Olla de Núria 2013

Justo un año después volvemos a la Olla de Nuria, esta vez con inicio y final en Queralbs, por lo que la ruta suma 7km más.
Este año parecía que íbamos a ser cuatro pero en la última semana dos bajas nos dejó a Adam y a mí solos para enfrentarnos a la montaña.

Sábado 5:00 de la mañana, suena el despertador y me levanto a hacerme los bocadillos y los últimos preparativos.
No sé si fue porque cené mucho la noche antes, porque era muy temprano o por los nervios de la ruta, pero fui incapaz de desayunar, salí de casa solo con un café.

5:45 pasaba a recoger a Adam y nos poníamos rumbo a Queralbs, aun teníamos un rato de viaje.
A las 7:30 ya estábamos listos para empezar a caminar, en ese momento me tenía que haber comido un bocadillito que me había hecho para desayunar, pero no lo hice.

Había muchos kilómetros por delante y aunque teníamos muchas ganas de hacerlos a buen ritmo, decidimos dosificar desde el principio.
El primer tramo Queralbs-Nuria, 7km 800m+, nos lo tomamos con calma, caminando a ritmo ligero, hablando relajadamente, alguna foto del impresiónate paisaje y sin paradas. En 1h50’ ya estábamos en Nuria, algo más rápido que el año pasado.

En Núria tuve que hacer una parada técnica, necesidades fisiológicas. Después de mi reducción de peso sí que me apeteció desayunar, tal vez demasiado tarde.

El año pasado hicimos la vuelta a la Olla empezando por el Pic de l’Àliga (2428m) y acabando por el Puigmal (2910m). Este año lo hicimos al revés, a mi me motivaba especialmente subir al Puigmal por la vía más directa, 5km 950m+, un kilómetro vertical.
Desde el principio el camino subía mucho, pero se podía ir subiendo bien, con algún falso llano que permitía recuperar un poco. Lo realmente duro es el último kilómetro y medio, costaba hasta apoyar el pie sin resbalar si querías ir rápido. En este tramo salió a relucir el entrenamiento específico que ha hecho Adam para afrontar la ViP EXTREM, yo no le seguía el ritmo y tenía que ir esperándome un poco.

Un a vez, arriba nos refugiamos un poco del viento que soplaba con fuerza, y nos comimos un buen bocadillo de media barra y una fruta.  Mientras comíamos tranquilamente llegó “experto excursionista” acompañado de lo que parecía su hijo y empezó a recitar todos los picos que se veían desde el Puigmal. ¡Qué pesado, fijo que alguno se lo inventó! Como la tranquilidad se había acabado y quedaba mucho por delante, continuamos nuestra vuelta.

Al subir directos al Puigmal, habíamos recorrido un tercio de la distancia y casi dos tercios de los metros de ascensión (12km 1800m+), así que nos quedaba un sube baja con picos cada vez con menos altura, en principio lo más duro ya había pasado.
Bajando el Puigmal me di cuenta que algo en mi no iba del todo bien, no era capaz de correr con la pendiente a favor y empecé a sentir síntomas de agotamiento.
El Pic de Segre (2848) lo subí a mi ritmo, sin seguir a Adam que de nuevo me iba esperando. Parecía que me encontraba mejor y en esta bajada si que pude correr, pero al parar sentía que el corazón latía dentro de mi cabeza y los dedos de la manos hinchados como butifarras. La altura y el esfuerzo estaban pasando factura.

El siguiente era el Pic de Finestrelles (2829m), aquí me vine un poco abajo, Adam seguía tirando mucho más que yo y no podía seguirle el ritmo. De mis sensaciones en esta ruta dependía tomar una decisión respecto a otro reto, y eso me estaba pesando en la cabeza tanto o más que el propio cansancio. En la cima paramos a comer un plátano y a recuperar un poco el aliento, Adam me propuso cortar ahí la ruta y bajar ya dirección a Núria, mi cansancio debía ser evidente. Con el GPS comprobamos qué nos quedaba por hacer y aunque eran más de 15 kilómetros, solo quedaba una ascensión Pic deNoufonts (2861m) y el resto prácticamente era bajada.
Así que me dije: ¡Nada de abandonar o te quedas sin nuevo reto de momento!
Escribiendo la crónica soy consciente de mi parte de culpa en el desfallecimiento de mi cuerpo. Hice el ascenso de Queralbs a Nuria en ayunas ¡Solo con un café! Y con un bocadillo pequeño, que no tuve tiempo de digerir, subí el Puigmal.

En la bajada empecé a encontrarme mejor, bajando como las cabras y era Adam el que se quedaba algo atrás. Poco a poco fui recuperando las fuerzas, nos fuimos turnando para abrir camino y la ruta se hizo más relajada y divertida.
Los kilómetros fueron cayendo y sin casi darnos cuenta ya estábamos en  el Pic de l’Aliga (2428m) y en poco de nuevo en Nuria, cerrando la Olla de Nuria.

Esta vez fue Adama el que tuvo que hacer una parada técnica para necesidades fisiológicas. Yo aproveché para refrescarme y reponer agua en la fuente.
El agua fresca nos dejó a Adam y a mí con muy buenas sensaciones y dispuestos a bajar a Queralbs como un rayo. Nada más lejos de la realidad.

Cuando salíamos de Nuria mi Garmin marcaba poco más de 8h20’ desde la salida.
Adam: ¡Va que una hora estamos abajo!
Parecía que íbamos a poder acabar en el mismo tiempo que el año anterior con 7km más de recorrido.
Empezamos bajando corriendo por senderos de tierra, algunas piedras y algún escalón.  Los senderos de tierra fueron desapareciendo y prácticamente solo quedaba terreno declinado con muchísima piedra mal puesta. Los apoyos se hacían complicados y era muy fácil torcerse un tobillo con esa bajada.
No llevaríamos ni 2 kilómetros cuando mis pies empezaron a decir basta. Primero el meñique del pie izquierdo, por lo que pasé a apoyar más con el interior del pie y luego los dos dedos gordos. Notaba una ampolla en cada pie y cada paso que daba me molestaba. Traté de adelantar a Adam para poder marcar el ritmo e ir un poco más lento. Tuve que engañarle como una rata en un cruce, para coger un atajo antes que él y así poder frenarle.
Llegamos a otro cruce que indicaba “Queralbs 1h55’”, vale que son tiempos para gente con una vida sedentaria, pero dejaba claro que quedaba más de la mitad de la bajada. Ya ni a Adam le apetecía correr, así que intentamos caminar ligeros para que no se hiciera eterna la bajada. Ni así. ¡La bajada se hizo eterna! No podías dejar de mirar al suelo si no querías caer o torcerte un tobillo.
El cansancio físico y el agotamiento mental de la concentración que requería la bajada, empezó a hacer mella en nosotros.
No recuerdo de quien es cada frase, ni todo lo que llegamos a decir:
- Uy si, correr por la montaña es más relajado para las articulaciones ¡Prefiero una carretera de duro asfalto antes  que esto!
– Podrían poner más trampas  como barro, piedras resbaladizas, tipo humor amarillo.
– Y puños de espuma que te tiraran barranco abajo para acabar con el sufrimiento.
– ¿Seguro que hemos pasado por aquí al subir?
– No, yo creo que estamos caminando en círculos.
– ¿Has visto ese dragón que acaba de pasar?
– No, pero un Gnomo me acaba de decir que solo quedan 15 minutos.

- Estoy pensando en la CocaCola bien fría que me voy a tomar cuando lleguemos abajo.
Decir que se nos hizo largo es poco, fue eterno y parecía que no llegábamos nunca.
Los datos reflejan, que en el  tramo Queralbs-Nuria, tardamos casi lo mismo en bajar que en subir.

Tal como llegamos a Queralbs buscamos donde tomar una CocaCola y el otro bocadillo que habíamos dejado en el coche, fue visto y no visto.

Finalmente salieron 37Km 3000m+ en 10h
Track en Garmin Connect.

A pesar del bajón inicial (culpa de empezar la ruta en ayunas) y de acabar sufriendo, más por los pies que por las piernas, mi decisión es que sigo adelante para afrontar un nuevo reto. Ya lo haré oficial cuando lo tenga encarrilado.

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