Perdí la motivación por el Triatlón

Perdí la motivación por el triatlón

Soy consciente que no tenía experiencia en el trialtón, concerlo y practicarlo ha sido una gran experiencia para mí.

Lo que voy a explicar son mis sensaciones y no querría que pareciera una crítica abierta, solo aspectos que me han gustado y otros que no.

Lo descubrí gracias al auge que ha tenido en los últimos años, me animaron para hacer una distancia sprint y me encantó.
Como ya estaba en forma mi evolución fue muy rápida, tal vez demasiado y puede que haya quemado etapas y eso me ha impedido conocer mejor este deporte. En 2012 salí en la Garmin Barcelona Triatlhon en la ola elite y me gustó mucho la experiencia, pero no estaba dispuesto a entrenar tan duro para estar a ese nivel.
Así que entrené para llegar más lejos, no más rápido. En 2013 debuté en media y larga distancia.
Este año disfruté mucho la Ironman 70.3 de Barcelona y perdí la ilusión en la Iron Vitoria.

Tal vez mi transición desde mi debut en una sprit hasta larga distancia en solo dos años, me haya hecho perderme muchas experiencias en pruebas más cortas.
Como en toda competición la gente va a competir, algunos consigo mismo y otros por un puesto en la general. En el pasado competí y no tengo buenos recuerdos de la presión y nervios que pasaba.
Lo irónico es que intento huir de “competir” en una competición. El deporte me hace feliz y desde pequeño he sido como Chicho terremoto, disfrutando en muchos deportes distintos. En el triatlón he podido disfrutar del deporte buscando mi propia superación llegando cada vez más lejos y por ahora no me planteo un ultraman o algún doble Ironman, de momento hago un alto en el camino.
(Embrunman sigue estando en mi lista de pendientes)

El auge del triatlón está disparado, algo muy bueno ya que hay muchas pruebas donde elegir con recorridos para todos los gustos. Y la media y larga distancia también están de moda.
Como todo lo bueno, tiene una cara oculta y las pruebas se han llenado de “globeros” (en algún aspecto yo también soy un “globero”). Cada vez más hay gente que practica triatlón porque está de moda y mola mucho decir “he hecho un Ironman”.  He visto cómo ha cambiado el espíritu del triatlon, de un deporte minoriatario que respiraba buen rollo por ser distinto, a un deporte de moda en el que se respira un poco de fanfarroneria.  Como en el drafting en la media y larga distancia, se ha convertido en un triste tema de conversación de todas las pruebas, pues los comisarios llegan incluso a tolerarlo o están cansados de advertencias (y sancionan poquísimo o nada porque no cabrían en los penalty box). Pero la culpa no es de los comisarios, es de los participantes que hacen trampas. Trampas son trampas, igual que el dopaje, recortar un recorrido o competir sin el material obligatorio. Hacer trampas es engañarse a uno mismo.
Las federaciones están aprovechando el tirón para hacer negocio, con prácticas de dudosa legalidad si lo comparamos con otras federaciones. El año pasado hubo boicot en la liga de clubs, entre otras cosas porque no se estaban pagando los premios. (Motivos por los que este año no me he federado).
Clubs que hacen correr deportistas con el dorsal de otro para ganar puntos fraudulentamente.

Por suerte tengo un grupo de amigos que sigue ilusionados y disfrutando del triatlón, otros que aun no ha debutado y tienen ganas de hacerlo, por esto sé que ahora lo dejo por algún tiempo y que acabaré volviendo con energías renovadas.

También hay otro reto en el horizonte.
Lo cierto es que me paso de un globo a otro, del triatlón al trail, aunque en el trail no soy precisamente novato ya que en el pasado participé en pruebas cuando ni se conocía a Kilian Jornet.

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