V San Silvestre Alcobendas 2012

Alcobendas, Madrid.
Lunes 31 de diciembre de 2012.
12:00 horas.

Llevaba desde el sábado con niebla y el lunes no fue distinto.
Niebla, frío y circuito rompepiernas con constantes subidas y bajadas, prometía antes de salir.
Con 2ºC iba más tapado de lo habitual, mallas y camiseta térmica largas, guantes y cinta tapándome las orejas.
La salida estaba al lado de casa, así que salía a las 11:30, lo justo para calentar, estirar y ponerme en la salida.
Un speaker animaba el ambiente y explicaba algo sobre unos supuestos cajones de salida. Por suerte no éramos muchos y la ausencia de los cajones no fue un problema. Cada uno se ponía donde quería y yo intenté ponerme bastante delante, quería hacer un buen tiempo.


No había reconocido el recorrido, pero sí me explicaron que eran continuas subidas y bajadas, y la salida era en bajada. Como quería aprovechar la bajada, salí fuerte y me tocó esquivar a varios corredores que se habían puesto en primera fila y se tomaban la carrera con más tranquilidad.
Quería hacer un buen tiempo, pero sin romper mi entrenamiento. Para ello, tenía que correr dentro de mi zona aeróbica, así que puse la alarma en el Garmin al nivel máximo de Zona3 (162ppm).
Con las ganas de hacer un buen tiempo y aprovechar la bajada de la salida, el reloj no tardó mucho en empezar a pitar y me pasé toda la carrera esclavo del pitido y controlando el ritmo cardíaco. Esto lo hacía porque esta competición no era un objetivo para mi, era un entrenamiento de intensidad para disfrutar de un recorrido nuevo y la compañía de otros corredores.
Pasé el primer kilómetro en 3:43 y aún pude ver a los primeros en una calle de ida y venida, evidentemente ellos ya habían hecho el giro y no los volví a ver. Ese momento de sentirme en el pelotón de cabeza me animó y aligeró mis piernas, pero no tardó el Garmin en recordarme que me pasaba de pulsaciones; aflojé un poco y dejé que me fueran pasando. La anécdota divertida de que fuera pitando es, que provocaba que otros corredores miraran sus relojes, a ver si era un punto kilométrico o de tiempo, y a alguno se le quedaba cara de interrogante.
El kilómetro 3 acababa en plena bajada, di rienda suelta a mis piernas, con zancadas largas y apoyos rápidos como si fuera dando brincos. Duró poco la bajada y lo que venía a continuación era todo un largo kilómetro en ligera subida. Cambio de estilo, pasitos cortos y rápidos inclinando un poco más el cuerpo para que la gravedad me ayudara a avanzar. De nuevo mi pelea era con mi reloj, buscar el ritmo lo más rápido posible pero manteniendo las pulsaciones a raya.

El kilómetro 5 ya era más plano y acabando con un poco de bajada. Pasé los 5km por debajo de los 22 minutos, así que el objetivo de bajar de 45 me pareció viable, tal vez eso hizo que me relajara.
Los kilómetros 6, 7, 8 y 9 eran un continuo sube y baja, corría con un grupito de unos 5 corredores que me adelantaban al subir y los adelantaba al bajar; correr manteniendo el ritmo cardíaco suele tener ese efecto. En este grupito estaba la 3ª en categoría femenina, lo sabía porque algún conocido suyo se lo gritó en un punto del recorrido.
La chica me pareció una buena referencia, así que desde el kilómetro 6 la seguí, dejé de mirar el tiempo y apenas me sonó el aviso de pulsaciones. Gracias a tener una referencia puede contener mis malos pensamientos en el kilómetro 8, en plena subida me vino a la mente: “correr tanto para volver al mismo sitio” y “si es una distancia que ya has hecho donde está el reto”, el cansancio jugaba con mi mente. Me concentré en el ritmo de sus pies, lo comparé con el ritmo de los míos, luego en mi posición del cuerpo y mi respiración, con esto despejé mi mente y seguí corriendo.
Al principio del kilómetro 9, en una subida más larga que las anteriores, perdí la referencia de la chica, mi pulsómetro no paraba de pitar y no pude aguantar su ritmo, así que poco a poco se fue alejando…, y terminó 2ª. En otro momento de la temporada, en el que mantener las pulsaciones constantes no fuera tan importante, sin duda hubiera sido muy buena referencia para conseguir una mejor marca.
No fue hasta el kilómetro 9, cuando el Garmin marcó el tiempo del último kilómetro, que me volví a fijar en el tiempo que llevaba 40:40, ¡40:40! El último kilómetro tenía que ser bueno, no servía con dejarme llevar hasta la meta. Suerte que no quedaban subidas, lo que restaba era plano y bajada, así que despejé mi mente y volví a concentrarme solo en correr, para conseguir hacer el último kilómetro en 3:51.
El momento freaky lo protagonicé al llegar a meta. Cuando pasé por debajo del arco de meta, mi Garmin marcaba 9.95 km, así que seguí corriendo esos 50m que faltaban hasta los 10km, por suerte no había muchos corredores parados y solo tuve que esquivar a un par para no estamparme.

Un recorrido interesante alrededor de Alcobendas, con una especial dureza por sus continuas subidas y bajas, reflejo de ello fue el tiempo del primer clasificado que se quedó en 30:56.
1500 inscritos de los que terminaron 1200 y yo acabé en la posición 182, con un tiempo oficial de 44:24 (44:15 de chip).

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