VIPXTREM 2013

Abro los ojos y miro la blackberry, no son ni las cuatro de la mañana y ya despierto. El despertador estaba puesto a las 4:30 y ya hay ruidos sospechosos de algún que otro insensato que se está preparando para salir hacia Vimbodí.

Tengo la sensación de haber dormido 3-4 horas, muy cansado, se me pasa por la cabeza la idea de volverme a Barcelona, pero dejo que pase sin pagar peaje y procedo a desayunar junto con David y Dani.
6:15am
Llegamos al punto de salida, recogemos dorsal, regalos varios y a por la bici.
7am
Dan la salida! Pongo a grabar la ruta en el gps (eso creía, no se grabó) y a pedalear tranquilamente, cadencia alta y a reservar la musculatura que hoy tocan 130 km’s.
Vamos bien situados, los últimos con el coche escoba justo detrás, igual nos pasamos de conservadores, bueno, íbamos a ser finishers, sin buscar tiempo, aunque calculábamos unas diez horas.
Dani se pone a tirar, grupo que ve, allí que se engancha cual garrapata y luego zas, a por el siguiente. Así vamos adelantando a bastante gente desde la primera subida y los km’s van pasando. Habían puesto unos carteles cada 20-30 km que te informaban de la distancia que aun faltaba, al principio cuando llevas dos horas y te encuentras el de 110 km desmoraliza un poco.
Mucha subida larga, junto con eternas bajadas con mucha piedra y algunas trialeras que casi no te daban ni un respiro para descansar. Cada 40 minutos voy comiendo algo, glucosa, gel o media barrita energética y bebiendo mucho líquido. A partir de las 10 am ya hacía un calor espantoso. Parábamos en los avituallamiento a rellenar los bidones de agua e isotónico.
Dani y yo vamos haciendo casi todo los tramos juntos, y David que baja con más precaución lo hemos perdido. Decidimos ir haciendo nosotros y esperarlo en el avituallamiento del km 87.
En el Km 71 paramos y al volver a coger la bici veo que he pinchado la rueda trasera, cambiamos la cámara y seguimos hasta el km 87,  mientras comemos un plato de pasta llega David con ganas de marcha. Pues si quieres marcha dos tazas, en forma de cuesta interminable, que es lo que nos esperaba, la ahora ya conocida e inolvidable subida llamada la Bartra.
7 km’s de subida por un terreno complicado, con poca tracción y con unas rampas que no tenían fin. Nos fuimos alternando con David durante la subida y así se hizo más llevadero. ¡Era increíble! Pero si ya no queda montaña, pues era hacer un giro y otra subida con el sol machacándote. En este punto petó la mayoría de los más de 100 bikers que se retiraron. Muchas lipotimias. Al llegar arriba David nos comenta que tenía ganas de devolver y que lo había pasado muy mal.
Nos queda una bajada y ¡la última subida! Vámonos…
Dani se pone a tirar, y yo aunque me siento bien prefiero seguir como toda la carrera, cadencia alta y controlando las pulsaciones para no pasarme de rosca. En la bajada ya se escapa, baja como un condenado y yo casi me salgo de la pista un par de veces que he salvado in extremis.
Voy tirándome agua por encima del casco y por la espalda para refrescar el cuerpo, calor infernal, son las 5 de la tarde ya.
Última subida, la pena, y si, que pena, por dios, lo que me pasó a mi y a otros dos bikers, cuando ya nos faltaba poco para llegar arriba, me encuentro estos dos participantes que se metían por una trialera de subida donde tocaba subir con la bici a los hombros. Había una señal que indicaba ese camino, miro el gps pero ya estaba sin batería, al rato algo no me cuadra, no veo ninguna cinta desde hace un rato y el terreno cada vez se complica más y solo se puede ir con la bici a cuestas, imposible pedalear por allí, unos escalones, seguimos y vemos una cinta de la organización ¡bien! Llegamos a una pista y preguntamos a unos chicos y nos dicen que es por aquí.
Pues venga, para abajo, ¡última bajada!!!! iiiiuuujjuuuuu, jujujuju, lo que no sabíamos era que esa bajada nos llevaba al avituallamiento justo antes de la última subida! Ya decía yo que me me resultaba familiar ese tramo. Diooooos, me quería morir,  cruzando aquel trozo de montaña fuimos a parar al camino que ya habíamos hecho.
Tenía claro que no volvía a subir, así que en el avituallamiento nos indicaron como llegar a Vimbodí. Después de varios km’s de falso llano que se hicieron largos largos, llegamos al pueblo, la gente aplaudiendo y animando, se agradece y mucho después de semejante paliza y por fin cruzamos el arco de meta con los otros dos chicos. ¡Medalla de finisher!
12 horas de puro BTT y con una organización de diez. Todos los voluntarios muy atentos y muchos avituallamientos perfectamente colocados y bien provisionados, fruta, bocadillos, pasta, geles, etc.
Dura pero bonita experiencia, y acabándola sin sufrir calambres ni dolores musculares.
El año que viene a intentar hacer sub 10h, ¿te apuntas? ;-)

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